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Un abrazo a tiempo es una gran victoria

Año 1998. Casting para hacer de payaso en un hospital de Mallorca. Angie es una de las candidatas, pero en aquel momento no sabía que esa prueba le iba a cambiar la vida para siempre. Superados los trámites, toca formación. Ese día entrará en contacto por primera vez con una UCI pediátrica como observadora de una pareja de payasos ya formados que tienen actuación. “Todo aquello que era tan gris, tenso y hostil, se convirtió de repente en esperanza, color y optimismo. En aquel momento tuve muy claro lo que quería ser de mayor”, confiesa. Ángela Rosales es ahora la directora de la ONG Pallapupas, que ha recibido una distinción por parte de los Premios Solidarios Once Catalunya.

La risa como herramienta
El objetivo de la entidad es humanizar los procesos hospitalarios y cuidar la prevalencia del sujeto por encima de la enfermedad mientras dure el proceso. En Pallapupas creen que la risa y el humor son herramientas vitales para canalizar la tensión, el miedo y la ansiedad, así como poder afrontar situaciones adversas que se viven alrededor de la enfermedad. Sus risas están destinadas a los pequeños ingresados, pero también tiene programas específicos para los mayores, así como una intervención pionera de teatro para personas que sufren alguna enfermedad mental. Ahora también intervienen directamente en los quirófanos de tres hospitales catalanes.

El método Pallapupas
La fundación sin ánimo de lucro se fundó en el año 2000 después de que Rosales tuviera contacto con diferencias experiencias que había en España y, especialmente, en el norte de Europa con una tradición en el sector mucho más arraigada. Pallapupas trabaja hoy en día con más de 15 hospitales de Catalunya y atiende a 40.000 familias anualmente con un método propio que les diferencia de otros proyectos similares. “Lo que nosotros proponemos es crear una única historia, una dramaturgia que es la que impera durante todo el día, y a partir de aquí improvisamos”, explica Rosales que también deja claro que “no somos actores y actrices que vamos sólo a animar, sino que somos artistas que hacemos actuaciones en colaboración con el personal y tenemos que trabajar una relación previa para poder desarrollar nuestras actuaciones”.

Su método se basa en la observación, y hay una constante comunicación con el personal sanitario para tener en todo momento la información necesaria para saber qué tipo de actuación precisa cada paciente. Los Pallapupas también reciben formación psicológica, especialmente a la hora de tratar con las familias de los niños ingresados, tercer pilar del método de la ONG: “Muchas veces tenemos que llegar al niño a través de la familia, o al revés. Una de las cosas en las que estarían de acuerdo todos los padres del mundo es que detestan ver sufrir a su hijo y nosotros también ayudamos a aliviar ese dolor de los padres”, recalca Rosales.
Enfermeros con nariz roja
Oxígena y Mascarillo son dos de los 15 profesionales que forman parte del equipo artístico de Pallapupas. Hoy se pasean con su nariz roja por la Unidad de Cuidados Ambulatorios (UCA) del Hospital Sant Joan de Déu. Cantan, tocan el ukelele, juegan con los niños y sus acompañantes hasta el momento de guiarles hasta el quirófano. “Muchas veces los padres necesitan más nuestra ayuda que los niños”, explica Oxígena, que cree que “un abrazo a tiempo es una gran victoria”. Los dos clowns ambientan unas salas que se alejan de los parámetros que imperan en un hospital. Todas las paredes recrean el mundo acuático de uno de los personajes favoritos de los niños: Nemo. “La primera vez que el equipo sanitario vio cómo habían quedado las salas de espera y recuperación de la UCA nos echamos las manos a la cabeza. Queríamos salir corriendo. Hasta que vimos la reacción de ilusión y felicidad del primer niño que entró y nos dimos cuenta de que era perfecta”, recuerda el doctor Lázaro, director de la unidad de cirugía ambulatoria de Sant Joan de Déu.

La fundadora de Pallapupas asegura que la mayoría de hospitales de Catalunya están interesados en su iniciativa, especialmente para sus plantas de pediatría, pero muchas colaboraciones no pueden tirar adelante por falta de presupuesto. Su pasión por las risas, la alegría y el optimismo se ha visto ahora potenciado por el reconocimiento de la ONCE, aunque su verdadero motor son las muestras de cariño que recibe por parte de las familias a las que han ayudado. “Cuando un niño tiene una enfermedad y entra en un proceso de hospitalización, ya es un sufrimiento, porque el niño lo sufre a través del dolor físico o emocional. El hecho de que una entidad alivie este dolor, tanto el del hijo como el de los padres, hace que recibamos continuamente muestras de agradecimiento y eso nos hace felices”, concluye Ángela Rosales. La relación que se crea entre los payasos y los niños ingresados es tan especial que desde la ONG cuentan que muchos pequeños se quieren volver a operar para poder coincidir otra vez con sus amigos. Nombres como Mascarillo, el doctor Gota-Gota, el camillero Anestesio o la doctora Apiretal han pasado a formar parte de la vida de muchas familias que encontraron en el hospital algo que nunca hubieran imaginado: decenas de sonrisas.

Fuente: La Vanguardia

Llamado como Oswar Nieves, mechanical designer de profesión. Creador del Mundo De Oz como dicen muchos…Afisionado a la fotógrafia, poesía, tecnología y la Internet…Maniático compulsivo de las web…Y tecnobloguero… Búscame en las redes sociales @Oswar

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